Spanish poem
In Memoriam
by Rubén Darío
Arbol feliz, el roble rey en su selva fragante y cuyas ramas altísimas respetó el rudo Bóreas;
áureas, líricas albas dan sus rayos al árbol ilustre, cuya sombra, benéfica tienda formara a las tribus.
Feliz aquel patriarca que, ceñida la frente de lauro, En la tarde apacible concertando los clásicos números,
mira alzarse las torres a que diera cimientos y bases y entre mirajes supremos la aurora futura.
Sabe el íntegro mármol cuáles varones encarna, a qué sér da habitáculo sabe la carne del bronce;
conocen el momento, las magníficas bocas del triunfo en que deben sonarse larga trompa y bocina de oro.
Súbita y mágica música óyese en férvidos ímpetus, y Jefe, o Padre, o Héroe, siente llegar a su oído,
entre los himnos sonoros, cual de la mar a la orilla, el murmullo profundo de un oleaje de almas.
Pase el iconoclasta quebrantando los ídolos falsos: el simulacro justo en la gloria del Sol, que perdure.
Que se melle en el tronco venerando la hoz saturnina, y las generaciones nuevas flores y frutos contemplen.
Espléndida pompa que brindó al sembrador la cosecha, panorama sublime, al ver de la vida en la cumbre,
o al descenso tranquilo que iluminan serenas las horas con astros por antorchas en la escala del regio crepúsculo.
Negros y rojos sueños en las noches postreras persiguen a pastores de gentes que fueron tigres o lobos; tarde de imperial púrpura al pastor verecundo y sin tacha cívico arco de triunfo y el laurel y la palma sonante.
Y a quien también adora la beldad de las musas divinas, visión de golfos de azur y los cines de Apolo.
Mira la augusta Patria de su vástago egregio la gloria; la hornalla há tiempo viva hace hervir los metales simbólicos. Yo, que de la argentina tierra siento el influjo en mi mente «llevo mi palma y canto a la fiesta del gran argentino.»
Recordando el hexámetro que vibraba en la lira de Horacio, y a Virgilio latino, guía excelso y amado del Dante.