Spanish poem
Los Olivos
by Rubén Darío
Los olivos que tu Pilar pintó, son ciertos. Son paganos, cristianos y modernos olivos, que guardan los secretos deseos de los muertos con gestos, voluntades y ademanes de vivos.
Se han juntado a la tierra, porque es carne de tierra su carne; y tienen brazos y tienen vientre y boca que lucha por decir el enigma que encierra su ademán vegetal o su querer de roca.
En los Getsemaníes que en la isla de oro fingen en torturada pasividad eterna se ve una muchedumbre que haya escuchado un coro o que acaba de hallar l'agua de una cisterna.
Ni Gustavo Doré miró estas maravillas, ni se puede pintar como Aurora Dupin con incomodidad, con prosa y con rencillas lo que bien comprendía el divino Chopin...
Los olivos que están aquí son los olivos que desde las prístinas estaciones están y que vieron danzar los Faunos y los chivos que seguían el movimiento que dió Pan.
Los olivos que están aquí, los ejercicios vieron de los que daban la muerte con las piedras, y miraron pasar los cortejos fenicios como nupcias romanas coronadas de hiedras.
Mas sobre toda aquesa usual arqueología vosotros, cuyo tronco y cuyas ramas son hechos de la sonora y divina armonía que puso en vuestro torno Publio Ovidio Nassón.
No hay religión o las hay todas por vosotros. Las Américas rojas y las Asias distantes llevan sus dioses en los tropeles de potros o las rituales caminatas de elefantes.
Que buscando lo angosto de la eterna Esperanza, nos ofrece el naciente de una inmediata aurora, con lo que todo quiere y lo que nada alcanza, que es la fe y la esperanza y lo que nada implora.