Spanish poem
¡Oh, Sol! ¡Oh, Padre Teogénico!
by Rubén Darío
¡Oh, Sol! ¡Oh, padre teogénico! ¡Sol simbólico que irradias en el pabellón! Salomónico y helénico, lumbre de Arcadias, mítico, incásico, mágico! ¡Foibos, triunfante en el trágico vencimiento de las sombras; Tabú y Tótem del abismo! ¡Oh, Sol! que inspiras y asombras, que perdure tu portento que el orbe todo ilumina tal como en el firmamento desde la enseña argentina. Y con la lluvia sagrada y con el aire propicio, brinda a la tierra labrada en el rural ejercicio plurales savias y fragancias y el dón de matriz y de ubre que de cosechas pingües cubre los edenes de las estancias. Ilumina el advenimiento del creciente pensamiento que crea el caudal en la banca, o en el taller la estatua blanca que decora el monumento. Al lírico que el verso arranca del corazón del instrumento. A los que un Píndaro diera, por los olímpicos juegos, por el salto, por la carrera la oda cara a los griegos, que se cerniría sonora sobre el aquilino aeroplano que es grifo, pegaso y quimera; sobre el remero que evoca haciendo volar la prora los de la pristina galera; sobre los que en lucha loca disputan la elástica esfera; sobre las sudorosas frentes de los sanos adolescentes. Ilumina el casco griego que cubre la cabeza altiva de los combatientes del fuego; vierte tu luz genitiva sobre las mil procesiones que arbolan sus estandartes y cantan en sus canciones la paz, la dicha y las artes. Van los magistrados egregios, van las espadas relumbrosas, van las pompas y lujos regios, van las niñas de los colegios como lirios y como rosas. ¡Sonad, oh claros clarines, sonad tambores guerreros, en el milagroso escenario; los nombres de los paladines, nombres oros, nombres aceros, se oyen en vuestros sones fieros en la fiesta del Centenario! Viento de amor en la floresta cívica pasa. Es la fiesta de las guirnaldas de fe, de los ramos de esperanza, de los mirtos de amor y de los olivos de bonanza. Hojas de roble, hojas de hiedra, para el fundador de ciudades, que puso la primera piedra, que unificó las voluntades, que dedicara las vigilias, que consagrara los dineros, al colmenar de los obreros y a los nidos de las familias.