Versos Spanish Rubén Darío Santa Elena de Montenegro

Spanish poem

Santa Elena de Montenegro

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HORA DE CRISTO EN EL CALVARIO, hora de terror milenario, hora de sangre, hora de osario.

La luna huraño humor destila en la tumba de la Sibila y solvet seclum in favila ...

Hecate aullante y fosca yerra, y lanza el infierno su guerra por las pústulas de la tierra.

El hambre medioeval va por sendas de sulfúreo vapor y olor de muerte. ¡Horror, horror!

Ladran con un furioso celo los canes del diablo hacia el cielo por la boca del Mongibelo.

Tiemblan pueblos en desvarío de hambre, de terror y de frío ... ¡Dios mío! ¡Dios mío! ¡Dios mío!...

Como en la dantesca Comedia, nos eriza el pelo y asedia el espanto de la Edad Media.

Pasan furias haciendo gestos, pasan mil rostros descompuestos; allá arriba hay signos funestos.

Hay pueblos de espectros humanos que van mordiéndose las manos. Comienzan su obra los gusanos.

Falta la terrible trompeta. Mas oye el alma del poeta crujir los huesos del planeta.

Al ruido terráqueo, un ruido se agrega profundo, inoído ... Viene de lo desconocido.

Entretanto la muchedumbre grita sin fe, sin pan, sin lumbre, alocada de pesadumbre.

Y bajo el obscuro destino se oyen rechinar de contino los rojos dientes de Hugolino.

Y todo espíritu se pasma al ver entre el fuego v el miasma retorcerse al dolor-fantasma.

Arruga el ceño el Deo Ignoto, y Atropos, Laquesis y Cloto hacen señas al Terremoto ...

Ululan voces lamentables; son idénticos y espantables millonarios y miserables.

Van rebaños dolientes ... Van visiones de duelo y afán cual vió en su apocalipsis Juan.

Y sobre ellas ceniza avienta el corazón de la tormenta, y un rincón divino revienta.

Y bajo sus pies huye el suelo, y sobre sus frentes el duelo cae de lo triste del cielo.

¡Oh asombro y miedo de las Musas! ¡Oh cabelleras de Medusas! ¡Oh los rictus de las empusas!

¡Oh amarga máscara amarilla, ojos do luz siniestra brilla y escenarios de pesadilla!

Acres relentes, voz que hiere repentina, gente que muere ... ¡Ay! ¡Miserere!... ¡Miserere!

¡Jardines que hoy son cementerios destruídos por los cauterios de los temerosos Misterios!

Región que el espanto prefiere y en donde la Muerte más hiere ... ¡Ay! ¡Miserere!... ¡Miserere!

¡Mas oid un celeste allegro! Es que pasa en el horror negro Santa Elena de Montenegro.

GAITA GALAICA, SABES CANTAR lo que profundo y dulce nos es. Dices de amor, y dices después de un amargor como el de la mar.

Canta. Es el tiempo. Haremos danzar al fino verso de rítmicos pies. Ya nos lo dijo el Eclesiastés: tiempo hay de todo: hay tiempo de amar,

tiempo de ganar, tiempo de perder, tiempo de plantar, tiempo de coger, tiempo de llorar, tiempo de reir,

tiempo de rasgar, tiempo de coser, tiempo de esparcir y de recoger, tiempo de nacer, tiempo de morir.