Versos Spanish Rubén Darío Sinfonía en Gris Mayor

Spanish poem

Sinfonía en Gris Mayor

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El mar como un vasto cristal azogado Refleja la lámina de un cielo de zinc; Lejanas bandadas de pájaros marchan El fondo bruñido de pálido gris.

El sol como un vidrio redondo y opaco Con paso de enfermo camina al cenit; El viento marino descansa en la sombra Teniendo de almohada su negro clarín.

Las ondas que mueven su vientre de plomo Debajo del muelle parecen gemir. Sentado en un cable, fumando su pipa, Está un marinero pensando en las playas De un vago, lejano, brumoso país.

Es viejo ese lobo. Tostaron su cara Los rayos de fuego del sol del Brasil; Los recios tifones del mar de la China Le han visto bebiendo su frasco de gin.

La espuma impregnada de yodo y salitre Ha tiempo conoce su roja nariz, Sus crespos cabellos, sus biceps de atleta, Su gorra de lona, su blusa de dril.

En medio del humo que forma el tabaco Ve el viejo el lejano, brumoso país, A donde una tarde caliente y dorada Tendidas las velas partió el bergantín...

La siesta del trópico. El lobo se adureme. Ya todo lo envuelve la gama del gris. Parece que un suave y enorme esfumino Del curvo horizonte borrara el confín.

La siesta del trópico. La vieja cigarra Ensaya su ronca guitarra senil, Y el grillo preludia un solo monótono En la única cuerda que está en su violín.

LA DEA A Alberto Ghiraldo.

ALBERTO, en el propíleo del tiempo soberano Donde Renan rezaba, Verlaine cantado hubiera. Primavera una rosa de amor tiene en la mano Y cerca de la joven y dulce Primavera

Término su sonrisa de piedra brinda en vano A la desnuda náyade y a la ninfa hechicera Que viene a la soberbia fiesta de la pradera y del boscaje, en busca del lírico Sylvano.

Sobre su altar de oro se levanta la Dea,— Tal en su aspecto icónico la virgen bizantina— Toda belleza humana ante su luz es fea;

Toda visión humana, a su luz es divina: Y esa es la virtud sacra de la divina Idea Cuya alma es una sombra que todo lo ilumina.

EPITALAMIO BÁRBARO A Lugones.

EL alba aun no aparece en su gloria de oro. Canta el mar con la música de sus ninfas en coro y el aliento del campo se va cuajando en bruma. Teje la náyade el encaje de su espuma Y el bosque inicia el himno de sus flautas de pluma.

Es el momento en que el salvaje caballero Se ve pasar. La tribu aulla y el ligero Caballo es un relámpago, veloz como una idea. A su paso, asustada, se para la marea; La náyade interrumpe la labor que ejecuta Y el director del bosque detiene la batuta.

—«¿Qué pasa?» desde el lecho pregunta Venus bella, Y Apolo: —«Es Sagitario que ha robado una estrella.»

VERLAINE A Angel Estrada, poeta.