Versos Spanish Salvador Díaz Mirón Epístola joco-seria

Spanish poem

Epístola joco-seria

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Mientras haya en ciudad y cortijo gallineros que ostenten su rijo; y por calles, y en lúbricos tratos, ardentías de perros o gatos; y en el aire y el muro y el suelo moscas tiernas, a pares, en celo; mi librillo en palacios y chozas ha de ser inocente a las mozas.

Pero quise pecar de discreto; y en extraño y heroico soneto dejo dicho a mis trovas que apiñas: ¡"respetad el pudor de las niñas"! Por "Idilio" y "Avemus", y acaso algún otro desliz en el paso, lo demás, que no funda querellas, ¡sufrirá privación de doncellas!

¿A las chicas ofreces lectura de un primor: la Sagrada Escritura. Y Sodoma con fieros priapismos amagando a los ángeles mismos que se libran merced a un encanto? ¿y las hijas de Lot? ¿Y el Rey Santo, Betsabé y el cadáver de Urías? ¿Y Tamar con Amón? ¡Fruslerías!

¡Ay! Las cosas en sí quedan lejos. Sólo dan al sensorio reflejos. En mí el Cosmos intima señales y es un haz de impresiones mentales. Pero cunde al través de una lente comba y tinta y jamás indolente, que perturba en la imagen virgínea el matiz, el calor y la línea.

¿Qué cristal el que filtra y altera? pues mi humor peculiar, mi manera. para mí, por virtud de objetivo, todo existe según lo percibo. Y el tamiz proporciona elemento propio y lírico al gayo talento, y es quien pone carácter y timbre, novedad y valor a la urdimbre.

Pese a ti, lo real no anda fuera, sino en sellos del alma, y espera que facundia o cincel, brocha o pluma, tornen diáfano el cerco de bruma externarse con metro gallardo y en fiel copia es el triunfo del bardo. La mentira es la muerte y la escoria. La verdad es la vida y la gloria.

Cuando pugno en las bregas del arte por verter en trasunto una parte del caudal que atesoro por dentro, y en las voces hurañas encuentro la precisa expresión y el buen giro ¡que alborozo y que orgullo respiro! ¡Cuán me alegra y ufana el acierto! ¡Un oasis hallado al desierto!

¿La moral? ¡Es el ara divina! mas escúchame, piensa y atina. Una cosa en la práctica es fiemo, es horror, ese feísimo extremo; pero exacta en la intensa pintura, resplandece magnífica y pura, si allí el vate no insufla malicia, sino un grito a la eterna justicia!

¿Que la nota poluta y la torva vibran mucho en el son de mi troba? en el mundo lo dulce y lo claro son, por ley de la suerte, lo raro. ¿Cómo hacerlos aquí lo frecuente? No: la cámara obscura no miente. Además: la tragedia sublime ¡en piedad y terror, sangra y gime!

Forma es fondo; y el fausto seduce si no agranda y tampoco reduce. Que un estilo no huelgue ni falte, ¡por hincar en un yerro un esmalte! que la veste resulte ceñida al rigor de la estrecha medida, aunque muestre, por gala o decoro, opulencias de raso y de oro.

¿Qué repulsas mi código? Basta. La bandera, prendida en el asta y undulando a las rachas supremas, luce y riza colores y lemas; y debajo a que nadie los toque, y blandiendo flamígero estoque, una musa de fuerza y de gracia yergue al sol su hermosura y su audacia!