Spanish poem
Viejas Encinas Clavan
Viejas encinas clavan Visibles garras en la riscosa escarpa de la montaña: parecen vastas y desprendidas patas de inmensas águilas. Sueño en sobre rasa mole, tamañas falcónidas pugnaban por arrancarla y al batir alas perdieron las hincadas piernas con zarpas. Un arroyuelo baja deshecho en plata: resulta filigrana que corre y pasa, que gime y canta, que semeja que arrastra risas y lágrimas. En planicie lejana gramosa y glauca, reses vacunas pastan y a trechos braman, diseminadas por la gula, y enanas por la distancia. EI crepúsculo acaba, y el cielo guarda matiz como de gama de luz en nácar. ¡La luna salta, como sangrienta y calva cabeza humana! A través de las ramas sube con pausa: su expresión es bellaca, burlona y sabia. ¡Oh, que sarcástica la roja, la macabra testa cortada! Al cinto la canana y al hombro el arma, cruzo con poca maña maleza brava, que me señala encuentros, con uñadas en las polainas. La sombra se dilata parduzca y áurea , con transparencias de ágata sutil y extraña: asume trazas de humareda que apaga tintas de llamas. EI ábrego, con ráfaga fina y helada, sopla; y una fragancia mística y agria cunde; y en marcha sigo, con tumefacta y urgida planta. Murmullo de plegarias confusas vaga, y una tristeza trágica me llena el alma. ¡Oh, que sarcástica la roja, la macabra testa cortada!