Spanish poem
Málaga Es «Inglesa» Y Mora
Málaga es «inglesa» y mora a la vez que es andaluza; Guadalmedina la cruza y el Puerto la condecora; Gibralfaro la avalora y la Caleta sin par; la emblanquece su Azahar y la dora su alegría; en su torre se abre el día y a sus pies se rompe el mar.
Esa es Málaga la bella paraíso en que nací; entre sus luces viví y mi ser formose en ella. Dios quiso al crear mi estrella darme la vida en su ambiente, y llevo fijo en mi mente su nombre que tanto quiero, cual si llevara un lucero en la mitad de la frente.
Allá van sus pescadores con los oscuros bombachos columpiando los cenachos con los brazos cimbradores. Del pregón a los clamores hinchan la venas del cuello; y en cada pescado bello se ve una escama distinta, en cada escama una tinta y en cada tinta un destello.
Clavadas en penca verde van las “biznagas” fragantes, cuyas esencias flotantes la brisa en sus ondas pierde. No hay alma que no recuerde de esa flor el movimiento; la mujer mueve al son lento la penca con sus olores, la penca mueve las flores y los jazmines el viento.
Ved allá la bailarina con sus vueltas caprichosas; sus pies, cual dos mariposas, en raudos juegos combina. Parece en la gasa fina una espiral de arrebol, un flotante caracol, una sierpe que circula, y un remolino que ondula como una tromba de sol.
Acá y allá entremezclados se oyen pregones a miles con sus gorgeos gentiles con música combinados. Llena los aires dorados un concertante sonoro, y la ciudad canta a coro su malagueña fermata, por mil registros de plata y mil registros de oro.
El lenguaje alegre y fresco cual leve cinta se enreda lo mismo que hacerlo pueda el más flexible arabesco. Es un hablar pintoresco todo calados y cruces. ¡Abalorios andaluces hechos de escalas distintas, que a veces rompen en tintas, y a veces rompen en luces!
Oíd también su guitarra: ella es la musa española con su seno de manola y su cintura de jarra. Bajo el verdor de la parra da a la brisa este cantar: Llevo en el alma un pesar del que tengo que morir; ni se quita con reír, ni se quita con llorar.
La enredadera guarnece la reja, de que es esclava, donde se (pela la pava) hasta que el día amanece. Detrás un rostro florece sembrado de maravillas; estalla un beso a hurtadillas, y cual señal de victoria, repica tocando a gloria el cerco de campanillas.
Ved su catedral triunfante: ¡qué proporciones severas! ¡Que columnas cual palmeras y qué cúpula sonante! Rasgan la mole gigante largos vidrios de colores con polícromos primores y cien figuras cautivas, que parecen por lo, vivas hechas con sangre de flores.
Su esplendorosa Caleta la ve mi mente ilusoria cual calle real de la gloria al borde del mar sujeta. Ni el más brillante poeta pudiera hacer su pintura: cantara su arquitectura y sus estilos diversos; ¡más no el mar, porque no hay verso para tan grande hermosura!
Entre cajas en hileras que las prenden como franjas, ved envolviendo naranjas a las lindas faeneras. De amar les salen ojeras, y tienen en su hermosura, de las pasas, la dulzura; de los chumbos, lo punzante; del plátano, lo arrogante; y del limón, la frescura.
Málaga ciñe a sus sienes uvas por claros rubíes, (parrales) y (marbellíes) y (tempranas y lairenes). Las (montúas) y (jaenes) le forman regios collares; sus zarcillos singulares son (moscateles) severas, y brillan en sus pulseras (largas), (tintas) y (mollares).
La infernal algarabía de las burbujas de aceite brinda al olfato deleite en la alegre (freiduría). Con hervidora armonía crujen sobre la fogata salmonetes de escarlata, lisas de azules colores, brecas de cien resplandores, y boquerones de plata.
Tiene una copla y un vino con que se canta y se sueña; la copla es la (malagueña), y el vino, un vino divino. Mientras una lanza el trino, otro derrama sus gotas; ella vierte escalas rotas y él destellos andaluces; él emborracha con luces y ella emborracha con notas.
Ved su parque, maravilla de luz, colores y esencias, que no lo tienen Valencia ni Granada, ni Sevilla. Enrejados de mantilla semejan sus divisiones, y sus vivas variaciones me recuerdan los matices de los pérsicos tapices y los chinescos mantones.
de los pérsicos tapices y los chinescos mantones.
Ved su ambiente ¡qué alegría! ved su Puerto ¡qué grandeza! ved sus campos ¡qué belleza! ved su cielo ¡qué poesía! ved sus aves ¡qué armonía! ved sus calles ¡qué graciosas! ved sus jardines ¡qué rosas! ved sus coplas ¡qué ternura! ved sus hombres ¡qué bravura! ved sus mujeres ¡qué hermosas!
Así es Málaga la mora y la (inglesa) y la andaluza; Guadalmedina la cruza y el Puerto la condecora. Gibralfaro la avalora y la Caleta sin par; la emblanquece su azahar y la dora su alegría; en su torre se abre el día y a sus pies se rompe el mar.