Spanish poem
Una ausencia
¡Oh! ¡cuán triste se queja el alma mía! Si la mañana hermosa con su rosado velo, con plácida armonía me saluda al subir al alto cielo, por mi amante deliro y saluda a la aurora mi suspiro.
Si la tarde apacible con su franjado cielo bonancible risueña me corona, y si arrulla mi frente con deleitoso y perfumado ambiente, me contristo también, porque mi alma no halla sin ella la apacible calma.
¡Si la noche serena, de paz y encanto llena, me halaga cariñosa, si luz vierten radiosa los astros que se encumbran, en vano piden luz mis tristes ojos, sus ojos no me alumbran!
¡Cuán dichosos aquellos que en la ausencia del hado hallan clemencia y ven do quiera la mujer querida; en tanto que a mi queja dolorida responde soledad muda y eterna! Su imagen pura, su memoria tierna son recuerdo no más, ilusión vana... Deliciosa mañana, encantadora tarde, noche fría, ¡oh! ¡cuán triste se queja el alma mía!