Spanish poem
Cantemos lo Nuestro
¡Que encanto el de la vida, si los natales vientos en sus ligeras alas traen ecos perdidos de músicas de arroyos y música de nidos, como mansos preludios de blandos instrumentos!
¡Que encanto el de la vida, si al amor del bohío, y entre un intenso aroma de lirios y albahacas, miramos los corrales donde mugen las vacas y oímos las estrofas del murmurante río...!
El terruño es la fuente de las inspiraciones: ¡A qué buscar la dicha por suelos extranjeros, si tenemos diciembres cuajados de luceros, si tenemos octubres preñados de ilusiones!
No del Pagano Monte la musa inspiradora desciende a las estancias de pálidos poetas: es nuestra musa autóctona que habita en las glorietas de púrpura y de nácar, donde muere la aurora.
Es nuestra indiana musa que, desde su cabaña, desciende coronada de plumas de quetzales a inspirarnos sencillos y tiernos madrigales, olorosos a selva y a flores de montaña.
Vamos, pues, a soñar bajo tibios aleros de naranjos en flor... cabe los manantiales: octubre nos regala sus rosas y vesperales; diciembre las miríadas de todos sus luceros.