Spanish poem
Balsa de Flores
Aquel caserío tenía un modo de ser, especial: el aire más fresco, más límpido, y todo, ¡todo era un paisaje pintado en cristal!
Por lo suave y dulce, por lo plañidera, la voz de las aves casi era un suspiro... Y era azul la sierra, la sierra lejana, cual si uno la viera detrás de un zafiro...
Para la tristeza de aquellos senderos tenían las flores perfumadas frases; y en los tamarindos, con los clarineros, gemían zenzontles, lloraban torcaces...
Los ranchos de tejas por el sol doradas, agrestes surgían entre el rumoroso verdor de las cañas, y los limoneros dábanle sus sombras aterciopeladas al balcón abierto frente a las montañas.
Y tú eras la esquiva, morena poblana; y yo era el viajero lleno de ilusión; y cuando asomabas ¡qué linda se hacía la alegre mañana como si brotaran rosas del balcón!...
Y balsa de flores fueron tus amores, morena, poblana, miel de los cañales... Y mi amor fue el agua que lloró raudales para que flotara la balsa de flores...