Spanish poem
Allá
Lucita, ¡qué pena me da ver, envueltos en tímidos lampos de luna, tus campos, tu tierra morena; la loma que se alza con los capulines por que suspirabas, y aquellos caminos por donde pasabas bañada y descalza! ¡Qué pena tan triste! Tu campo está en sombras, pues tú eras la luz; y en el camposanto, luego que te fuiste, han puesto otra cruz... Un día dijeron que estabas perdida, y a tu propia vieja la hirieron abrojos; y cuando el verano desnudaba huertos a tu madrecita la hallaron dormida, pero con los ojos abiertos... Tú no comprendías, que era la ciudad fuego que consume con sus luces malas, y que a las Lucitas les quema las alas de la ingenuidad...