Spanish poem
Los Vientos de Otubre
¡Quizás ya no venga! ¿No s’hia dado cuenta de que están soplando los vientos de otubre, y que el barrilete vuela, y ya no cubre como antes al cerro, nube de tormenta? Hoy s’iajusta el año y él me dijo: “Anita, entre algunos días regreso por vos”; pero no lo quiso quizá tata Dios. ¿Verdá, madrecita?
Cuando veyo el rancho de paja, el ranchito q’el estaba haciendo pegado a la güerta, y veyo tan sola y cerrada la puerta y yeno de montes aquel caminito, siento que me muerde, aquí dentro, un dolor, y que l’alegría también se me ha ido, y me siento agora, lo mesmo que un nido que no tiene pájaros, ni tiene calor…
Naide me lo ha dicho, pero es la verdá. En la madrugada tuve un mal agüero: se estaba apagando, mamita, el lucero detrás de aquel cerro que se mira allá, y asina s’iapaga también lo que quiero…
No tengo ni ganas de mirar p’ajuera. ¿Qué l’hiace que vengan, que vengan los vientos si a mis sufrimientos nada güeno traen de lo que quisiera? Ciérreme la puerta. Siento que me cubre un frío las manos, Dios sabe qué tienen…
¿Que no s’hia fijado lo tristes que vienen agora los vientos, los vientos de otubre?