Spanish poem
Tarde poblana
Casucas apretadas como los finos dientes que al abrirse las tusas las mazorcas enseñan. Delante de las casas los naranjos se empeñan en dar sombras y frutos a las sencillas gentes.
Las penumbras se adornan de joyas relucientes; las campanas del ángelus del poblado se adueñan, y en tanto que los mansos ojos de un buey ensueñan, poco a poco se alegran de cántaros las fuentes...
En los pajizos ranchos tiembla un fulgor escaso; y antes de que la vida se apague en el ocaso, cuando el día se adorna de penúltimas galas, por el atajo asoma la tardía carreta; y asordan el ambiente, vago cristal violeta, los gallos, que en las frondas aplauden con las alas...