Versos Spanish Alphonse de Lamartine El golfo de Bayas

Spanish poem

El golfo de Bayas

by (1790–1869)

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Mira cuán plácidamente Muere en las playas la ola; Mira qué galán el manso Céfiro la espuma roza. ¡Ea! entremos en la barca Que mi mano rige sola, Y del golfo recorramos Las riberas deleitosas.

Atrás quédase la orilla: Y mientras tímido tomas El dócil timón, me inclino, Y mi brazo el remo boga, Y surco rápido traza En el agua bullidora.

¡Oh Dios! ¡qué ambiente tan fresco! El sol en la mar remota Se pierde, y pálida luna Sobre el horizonte asoma. Abren las flores sus cálices Embalsamando la atmósfera; Y con hálito creciente El terral entanto sopla, Y sobre Tetis esparce De los campos el aroma.

¿Qué canto suena en las playas? ¿Qué canto agita las ondas? De mezcladas armonías Grato el eco se prolonga. El pescador, que fiarse A las estrellas no osa, Ya, recogida la vela, Vuelve cantando á su choza; Y festeja su llegada Juvenil caterva loca Con regocijados gritos Que los ámbitos asordan.

Todo es silencio en los aires: Ya las márgenes se borran, Y sobre el piélago inmenso Densas se extienden las sombras.

Grave la Melancolía Viene á meditar ahora, Sentada orillas del ponto En la más desierta roca, Y silenciosa contempla En las convecinas lomas Ruinas de augustos palacios, Restos de pasadas glorias.

¡Oh tú, patria fecunda De la sagrada libertad! ¡Oh tierra Que magnánimos hijos produjiste! ¿Qué se hicieron tus héroes? ¿Dó se encierra El rayo de la guerra? A bárbara coyunda Atada yaces hoy, mísera y triste. Fueron tus héroes; tu poder no existe, En tu ruina profunda Engrandécese el alma, y se imagina Respirar la virtud del genio ausente, Cual de ruinoso templo en el recinto Del oráculo extinto Aun la velada majestad se siente. ¿Mas para qué la mente Evoca entre tus rotos edificios De Bruto ó de Catón sangrientas glorias, Si manes la convidan más propicios Con dulces y tristísimas memorias?

Aquí en ameno retiro, Del bullicio de la corte Huyendo Horacio, bebía Sublimes inspiraciones. Aquí Propercio y Tibulo En sus cítaras acordes Cantaron á las edades De Cintia y Delia los nombres. Y aquí Tasso llegó un día, Aquel varón de dolores, A quien Genio, y no Fortuna, Pródigo otorgó sus dones. Proscrito, errante y enfermo Iba por valles y montes, Y aquí la piedad benigna Hospitalidad brindóle. Su aliento exhaló postrero En no distantes regiones: Llámale la Gloria, acude.... La Muerte aprestaba el golpe; Y laurel tarde alcanzado Crece de su tumba al borde.

¡Oh colinas de Bayas! ¡Oh poéticas playas! Muelle comarca, visitada un día Por cuanto ilustre y grande hubo en el mundo, Cubre olvido profundo

El placer que en tu seno antes bullía, Y nadie me responde, Excepto el tumbo que las playas hiere, Y eco débil que muere O entre las ruinas tímido se esconde.

¡Ay! así pasa todo; tal se aleja Nuestra vida también, breve y fugace, De la nativa orilla; Ni otra señal sobre el abismo deja Que la espuma que surge y se deshace Tras la frágil barquilla.