Spanish poem
A un plátano
A la muerte mirándote vecino, lleno de dolorosa simpatía, comparo con el tuyo mi destino; y aunque de ti doliéndome, imagino menos triste tu suerte que la mía. Pues consuela tu vida moribunda la tierna prole que tu seca planta, numerosa y bellísima, circunda, y llena ya de tu virtud fecunda, presurosa a tu sombra se levanta. Contento de la savia te despojas que beben ellos, y la vida pierdes con menores tormentos y congojas, cuando tus rotas y marchitas hojas dejas caer sobre sus hojas verdes. Cercado en torno de sus hijos bellos, tú me recuerdas a doliente anciano que, amoroso inclinándose sobre ellos, al oro de sus nítidos cabellos junta la plata del cabello cano. Él dará con más plácido semblante sus últimos adioses a la vida, pues siempre alivia tan crüel instante el ver que queda en sucesión amante nuestra vida fugaz reproducida. Mas ¡ay! no espera mi vejez temprana en dulces hijos existir segundo; ¡y sin dejar recuerdo en mente humana, cual humo leve, como sombra vana, habré pasado por el ancho mundo! ¿De qué mortal sobre la losa fría el fiel Amor o la Amistad no llora? ¡Mas ¡ay! tan sólo regarán la mía el llanto helado de la Noche umbría y las lágrimas puras de la Aurora!
(1867)