Spanish poem
El eco y la sombra
Dios con el hombre a quien ama siempre liberal y bueno, un eco le dio a su voz y dio una sombra a su cuerpo; queriendo así que, aunque huelle los más desnudos desiertos, del todo solo no vaya y lleve dos compañeros. Al uno mudo contempla ir a sus pies en el suelo, su movimiento ajustando a su mismo movimiento. Al otro invisible escucha que responde a sus acentos, repitiendo a la distancia sus sonidos postrimeros. La sombra a los ojos sirve de compañía y consuelo, y es consuelo y compañía de los oídos el eco. De la sombra se imagina el solitario viajero que sus pasos acompaña taciturno esclavo negro; y del eco se figura que amigo invisible genio con él a solas conversa, su largo viaje siguiendo.
(1866)