Spanish poem
Ante el Cristo llamado de Carlos V, que se venera en la Catedral de Méjico
by Antonio de Zayas (1871–1945)
Justiciero Jesús, que en sangre tinto al pecador enseñas el costado, en cruz a que los indios han labrado con sus ingenuos corazones plinto.
Tú que templar el imperioso instinto supiste de Cortés y de Alvarado, y del vencido y vencedor soldado clemente escuchas el clamor distinto,
mover dígnate el labio que tortuar de la hiel y el vinagre la amargura ofrecida al extremo de una caña,
para dictar a la cobriza gente una canción de gratitud ferviente a los desvelos de la madre España.
II
Yo esa canción improvisar no puedo, aunque ni fe ni voluntad me falta, porque a mi pobre corazón le asalta, como al alado querubín, el miedo.
Tiembla la frágil péñola en mi dedo, rebelde al numen que mi pecho exalta, y quiébrase en mi mano, como salta mal templado el estoque de Toledo.
Sólo mi humana condición consiente que mudo adore tu inefable gloria, alumbrando a tus pies cándido cirio,
¡yo que desciendo de la heroica gente que al ganar el laurel de la victoria no tembló ante la palma del martirio!