Spanish poem
Si La Indolencia Es Tu Norte
by Antonio Plaza (1830–1882)
Si la indolencia es tu norte, alma loca y atrevida; si no te importa la vida, nada perderla te importe. Deja que la muerte corte mi esqueleto baladí; porque extranjera ¡ay de ti! en el mundo en que no cabes, lo que te falta no sabes, pero tú sobras aquí.
Reina altiva destronada que a tus verdugos insultas y llanto de sangre ocultas, sufriendo incomunicada. Ya que la suerte irritada te pone su faz tan seria, ojalá que la materia Dios a mi tumba la mande; porque te siento muy grande, y aquí no hay más que miseria.
Tú a quien destino iracundo hace un infierno sufrir, puedes con Cristo decir: No es mi reino de este mundo. Y qué ¿al dejar el inmundo planeta, en que los malvados son los bienaventurados, alma, irás a que te quemen a ese otro infierno que temen los espíritus menguados?
Tras de tu negra orfandad y tu negra pesadumbre, ¿irás al antro de lumbre por toda una eternidad?... Levántate ¡por piedad! No te acobarde el averno, que si es tu destino eterno, y eres tú soplo divino, el aliento de Dios trino ¿podrá arder en el infierno?
Tu porvenir es de flores en ese cendal de estrellas, do tal vez alguna de ellas te encante con sus fulgores, y quizá de tus amores cierre con su amor la historia, sacude la vil escoria, vete a la región bendita; porque Dios te necesita para que aumentes su gloria.
Muy pronto estarás allí, libre del sucio capuz, y bañada en mar de luz, de una luz que no hay aquí, en palacios de rubí dicha inefable gozando, te espaciarás, encontrando, vaporosos y tangibles, esos mundos imposibles que te fingiste soñando
Que tu vuelo se remonte, águila regia, nacida para cruzar atrevida espacios sin horizonte. Disponte a partir, disponte, que ignoro por qué delito en este cuerpo maldito, alma infeliz, te encadenas tú a quien apenas, apenas podrá bastar lo infinito.
Dios que los astros enciende, te impuso por expiación solitaria reclusión, que alma a quien no se comprende, es idioma que no entiende ninguno; luz eclipsada; vestal en vida enterrada; niña que de hambre expirando hace un esfuerzo gritando en el destierro, olvidada.
¿Por qué con tanta ansiedad buscas lo desconocido? Díme, ánima, ¿qué has perdido en la etérea inmensidad? ¿No ves que tu vaguedad sirve a la razón de velo, y que tu febril anhelo risa insultante provoca?... ¡Alma infeliz!... ¡si eres loca, busca tu jaula en el cielo!