Spanish poem
A Misteria
by Arturo Borja (1892–1912)
¡Oh, cómo te miraban las tinieblas, cuando ciñendo el nudo de tu abrazo a mi garganta, mientras yo espoleaba el formidable ijar de aquel caballo, cruzábamos la selva temblorosa llevando nuestro horror bajo los astros! Era una selva larga, toda negra: la selva dolorosa cuyos gajos echaban sangre al golpe de las hachas, como los miembros de un molusco extraño. Era una selva larga, toda triste, y en sus sombras reinaba nuestro espanto. El espumante potro galopaba mojando de sudor su cansancio, y ya hacía mil años que corría por aquel bosque lúgubre. ¡Mil años! Y aquel bosque era largo, largo y triste, y en sus sombras reinaba nuestro espanto. Y era tu abrazo como un nudo de horca y eran glaciales témpanos tus labios, y eran agrios alambres mis tendones, y eran zarpas retráctiles mis manos, y era el enorme potro un viento negro furioso en su carrera de mil años.
Caímos a un abismo tan profundo que allí no había Dios: montes lejanos levantaban sus cúspides, casqueadas de nieve, bajo el brillo de los astros,