Versos Spanish Bartolomé Hidalgo Nuevo diálogo patriótico

Spanish poem

Nuevo diálogo patriótico

by (1788–1822)

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CHANO

¿Qué dice, amigo Ramón, qué anda haciendo por mi Pago en el zaino parejero?

CONTRERAS

Amigo, lo ando variando, porque tiene que correr con el cebruno de Hilario.

CHANO

¡Qué me cuenta! Si es ansí voy a poner ocho a cuatro a favor de esté bagual, mire amigo que es caballo que en la rompida no más ya se recostó al contrario.

CONTRERAS

¿Y cómo jue desde el día que estuvimos platicando?

CHANO

Con salú; pero sin yerba; desensille su caballo, tienda el apero y descanse.

Tomá este pingo, Mariano, y con el bayo amarillo caminá y acollarálo. ¡Mire que de aquí a la Guardia hay un tirón temerario/

CONTRERAS

Y con tantos aguaceros está el camino pesao, y malevos que da miedo anda uno no más topando, lo güeno que yo afilé a mi gusto el envenao, !e hice con las de domar cuatro preguntas al zaino, y en cuanto lo vi ganoso y que se iba alborotando, le aflojé todo y me vine, pero siempre maliciando... Velay yerba, amigo viejo, iremos cimarroniando.

CHANO

¿Y cómo ya con la Patria que me tiene con cuidan? Ayer. unos óficiales cayeron por lo de Pablo y mientras tomaban mate, lo asentaron, y mudaron, leyeron unas noticias atento del rey Fernando, que solicita con ansia por medio de diputaos ser aquí reconocido su constitución jurando.

CONTRERAS

Anda el runrún hace días, por cierto no lo engañaron: los diputaos vinieron, y desde el barco mandaron toda la papelería a nombre del rey Fernando-, ¡y venían roncadores... la pu... los maturrangos! Pero, amigo, nuestra junta al grito les largó el guacho y les mandó una respuesta más linda que San Bernardo. ¡Ah gauchos escribinistas en el papel de un cigarro/ Viendo ellos que no embocaban, y que los habían torniao, alzaron los contrapesos y dando güeltas al barco, se jueron sin despedirse... Vayan con doscientos diablos.

CHANO

Mire que es hombre muy rudo el amigo Don Fernando: lo contemplo tan inútil asigún lo he figurao, que creo que ni silbar sabe, como yo soy Chano. De balde dimos la baja a todos sus mandatarios, y por nuestra libertá y sus derechos sagraos nos salimos campo ajuera, y al enemigo topando, el poncho a medio envolver y el alfajor en la mano, con el corazón en Dios y en el santo escapulario de nuestra Virgen del Carmen, haciendo cuerpo de gato; sin reparar en las balas ni en los juertes cañonazos, nos golpiamos en la boca y ya nos entreveramos; y a éste quiero, a éste no quiero, los juimos arrinconando, y a un grito: ¡Viva la Patria! el coraje redoblamos, y entre tiros y humadera, entre reveses y tajos, empezaron a flaquiar, y tan del todo aflojaron, que de esta gran competencia ni memoria nos dejaron. De balde en otras aiciones les dimos contra los cardos; y si no que le pregunten a Posadas el mentao cómo le jue allá en las Piedras, y después allá en los barcos. Diga Tristán... Mas no quiero gastar pólvora en chimangos, porque era Tristán más triste que hombre pobre enamorao. Muesas en la del Cerrito; Marcó flojo y sanguinario en la afición de Chacabuco, Osorio es hombre fortacho allá en los Cerros de Espejo en la pendencia de Maipo. Hable Quimper y ese O'Relly y otros muchos que ahura callo. Todo es de balde, Contreras, pues si conoce Fernando que aunque haga rodar la taba culos no más sigue echando, ¿no es una barbaridá el venir ahura roncando? Mejor es que duerma poco, porque amigo, a sus vasallos el nombre de Libertá creo que les va agradando, y como él medio se acueste, cuanto se quede roncando ya le hicieron trus la vaca, y ya me lo capotiaron.

CONTRERAS

¡Ah Chano, si de sabido perdiz se hace entre las manos! Cuanto me ha dicho es ansina y yo no puedo negarlo; pero esté usté en el aquel que ellos andan cabuliando a ver si nos desunimos del todo, y en este caso arrancarnos lo que es nuestro y hasta el chiripá limpiarnos.

CHANO

¡No toque, amigo, ese punto porque me llevan los diablos! ¿Quién nos mojaría la oreja si uniéramos nuestros brazos?

No digo un Rey tan lulingo; mas ni todos los tiranos juntos, con más soldadesca

que hay yeguada en nuestros campos nos habían de hacer roncha; pero amigo, es el trabajo que nuestras desavenencias nos tienen medio atrasaos. ¡Ah sangre, amigo, preciosa tanta que se ha derramao! ¿No es un dolor ver, Contreras, que ya los americanos vivimos en guerra eterna, y que al enemigo dando ratos alegres y güenos los tengamos bien amargos? Pero yo espero desta hecha saludar al Sol de Mayo, en días más lisonjeros, unido con mis hermanos. Y ansi no hay que recular, que ya San Martín el bravo está en las puertas de Lima con puros mozos amargos, soldadesca corajuda, y sigún me han informao en Lima hay tanto patriota que Pezuela anda orejiando, y en logrando su redota ha de cambiar nuestro Estado, pues renace el patriotismo en el más infeliz rancho.

CONTRERAS

Sí, señor, dejuramente. ¡Ah momento suspiran! Y en cuanto esto se concluya al grito nos descolgamos con latón y garabina, a suplicarle a un tapao que largue no más lo ajeno, porque es terrible pecao contra el gusto de su dueño usar lo que no se ha dao; y en concencia yo no quiero (porque soy muy güen cristiano) que ninguno se condene por hecho tan temerario.

CHANO

¡Eso sí, Ramón Contreras! ¿Se acuerda del fandangazo que vimos en lo de Andújar cuando el general Belgrano hizo sonar los cueritos en Salta a los maturrangos?

Por cierto que en esta aición (sin intención de dañarnos) hizo un barro el general que aún hoy lo estamos pagando; él quiso ser generoso y presto miró su engaño, cuando hizo armas en su contra el juramentao Castro, que quebrantando su voto manchó su honor y su grao. Estas generosidades muy lejos nos han tirao, porque el tirano presume que un proceder tan bizarro sólo es falta de justicia; pero esto ya se ha pasao, y no será malo, amigo, si por fin escarmentamos. Por ahura saque el cuchillo, despachemos este asao y sestiaremos después, para ir a lo del Pelao a ver si entre su manada está, amigo, mi picazo, que hace días que este bruto de las mansas se ha apartao.

Comieron con gran quietú, y después de haber sestiao ensillaron medio flojo, y se salieron al tranco al rancho de Andrés Bordón, alias el Indio Pelao, que en las pendencias de arriba sirvió de triste soldao, y en Vilcapugio de un tiro una pierna le troncharon. Dieron el grito en el cerco, los perros se alborotaron; Bordón dejó la cocina, !os hizo apiar del caballo; y lo que entre ellos pasó lo diremos más despacio en otra ocasión, que en ésta ya la pluma se ha cansao.