Spanish poem
En Otro
Cuando cantaba yo de ésas que crecen flores de abril, la vida perfumada, entre tantos que flores os ofrecen pude daros a vos la más preciada; pero, señora, ya no canto nada, sino las propias penas que entristecen; y en vez de canto, regalaros tedio ni a vos diera placer, ni a mí remedio. No es la poetisa ese jardín florido donde siempre un jazmín, una violeta nace para que adorne su prendido la hermosa como vos —es el poeta— no siempre la mujer doliente inquieta puede cantar como lo habéis querido; y en vez de canto regalaros tedio ni a vos diera placer, ni a mí remedio. Sabed que al consagraros estas hojas del íntimo del alma hoy arrancadas, siento de pena las mejillas rojas porque lleguen a vos tan destrozadas. Pero no tengo más —están heladas, y os pido por favor en mis congojas que me dejéis callar, pues no es remedio daros, señora, con mis cantos tedio.