Versos Spanish Carolina Coronado Escúchame, Poeta

Spanish poem

Escúchame, Poeta

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Escúchame, poeta un gracioso jilguero joven, vivo y ligero más que brisa coqueta. Después de haber corrido del valle a la colina tras cada peregrina yerbecilla perdido, Después de haber cruzado cien veces la pradera cada flor hechicera cantando enamorado. De larga travesía fatigado su vuelo al pie de un arroyuelo vino a posar un día. El sol ya se ocultaba, y su postrer reflejo en el brillante espejo del agua reflejaba. A otras flores asida y siempre en la corriente de la linfa latiente flotando conmovida, Leve como amarilla cañilla de centeno en su cristal sereno vivía una florecilla. Sus galas, su belleza eran no más frescura que daba el agua pura a su gentil cabeza. Era el hermoso brillo que el sol que se alejaba melancólico daba a su cáliz sencillo... Vio el pájaro gracioso. La ninfa peregrina y en el agua argentina lanzó un trino amoroso. Oyó la florecilla al colorín amante y vaciló un instante temblando en su barquilla... —Vente, (el ave cantó) que otro lecho más rico transportada en mi pico he de buscarte yo. —No, la flor respondía, si dejo la frescura del agua mansa y pura no viviré ni un día. —Rompe el tallo hechicero, no estés en la ola hundida. —Estoy al agua unida si me arrancas me muero. —¡Ah! vente a otros lugares —¡Quédate al lado mío! —¡Verás los anchos mares! —Me basta con mi río. ¡Adiós! ¡gritó impaciente el pájaro ofendido! La flor con un gemido respondió tristemente. «Nunca me amaste, si mi endeble frente sabes que con un soplo se marchita ¿cómo del ronco viento que te agita pudiera resistir el gran torrente? »Por buscar otra tierra más lejana arrancarme del agua que me alienta es pretender con ansiedad violenta sacrificarme a tu ambición insana. »Si no son estas ondas transparentes que repiten tus trinos amorosos y te halagan con besos cariñosos espejos atu orgullo suficientes, »Adiós, adiós, vuela a buscar ventura de aquilón en el fiero torbellino y déjame en mi arroyo cristalino sobre mi cuna hallar mi sepultura. »El cierzo romperá tus alas bellas y cuando tornes y a mi amor te acojas, de mi triste barquilla y de mis hojas ¡no hallarás en las olas ni las huellas!»