Spanish poem
La Voz De Una Hija
Imagen pura, deliciosa y tierna, constante amiga de mi blando sueño: tú la que ofreces a la vida mía paz y ventura; Imagen bella de la dulce madre, que un Dios me diera, de mi bien celoso: nunca del alma tu inefable hechizo viera lejano. Siempre el amante corazón te abriga; siempre bendice tu apacible encanto, y de ternura tu memoria siempre viva le inunda. ¡Oh! ¡cuánto el cielo sus preciosos dones, mi cara madre, y su bondad revela! Su inmensa gloria en tu sagrada imagen luce divina. Que es una madre la perfecta hechura con que el Eterno coronó sus obras; solemne ofrenda a la natura haciendo, digno presente. Que es una madre de la tierra amparo, supremo alivio de angustiosas penas; bálsamo santo del pesar amargo, tierna delicia. ¡Ay del que huyera el maternal regazo! ¡Ay del que ingrato su amoroso abrigo desdeña injusto, y la orfandad anhela! ¡Ser infelice! Suerte funesta su vivir preside; su prez esquiva el indignado cielo; nunca a sus ojos la benigna aurora plácida brilla. Mas yo dichosa, que a tu lado miro beber el tiempo mis tranquilas horas, si lloro, madre, si mi vida empaña nube sombría, Deja en tu seno protector, amigo, deja que ardiente la mejilla esconda, que hundir mis penas y enjugar mi llanto sabes tú sola.—