Spanish poem
Oigo Voces En Torno Alborozadas
Oigo voces en torno alborozadas que saludan la nueva primavera: yo no sé si su hielo a la ribera le faltó, y a las sierras elevadas; yo no he visto si están ya disipadas las nieblas del invierno por la esfera; sólo sé que mi espíritu caído sus nieblas de tristeza no ha perdido. No es alegre ya el sol, no muestra el cielo el esmalte celeste de otros días; tienen colores lánguidas y frías las nuevas galas que desplega el suelo. ¿Qué ha sido ¡oh Flora! del risueño velo que sobre nuestros ojos suspendías, que prestaba a las aves el contento encantos a la flor, perfume al viento? ¡No eres la que anunciaba la alegría y el amor a la tierra, Primavera! ¡no eres tú ya la hermosa mensajera que acentos de entusiasmo, me traía: más tu aureola cándida lucía, más dulce entonces tu sonrisa era, más tierno el ruiseñor que te cantaba, más venturosa yo que lo escuchaba! ¡Más venturosa yo, no tú más bella! tus galas no, ¡mis ojos se han turbado! sobre el ambiente puro y azulado con brillo igual tu frente se destella. Ahora lo mismo tu ligera huella anima el blanco lirio perfumado, y el ruiseñor, que tu belleza adora con la ternura misma te enamora, Es que no escucho su amoroso trino; es que no admiro tu beldad gozosa; que nunca tras las flores voy ansiosa, de tus huellas errante en el camino; que del viajero arroyo cristalino ya no contemplo el agua rumorosa Es ¡ay!¡que en mis sentidos conturbados aún hay silencio, hay hielos, hay nublados!