Versos Spanish Carolina Coronado Réplica A Una Impugnación Al Nada Creo

Spanish poem

Réplica A Una Impugnación Al Nada Creo

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¡Jesús! la tremenda guerra que movéis a mis canciones me maravilla y me aterra. ¿No salen en nuestra tierra por las damas campeones y salen por los garzones? Vaya en gracia, caballero, de perseguidos donceles paladín; sois el primero que por sostener infieles a las damas guante fiero arroja en el suelo ibero. Aunque enemigos los dos que andante vayáis alabo de malas causas en pos, pues vos pensaréis «al cabo al bueno le ayuda Dios» y ayudáis al malo vos. Es generoso el deseo de amparar al no creído, mas, Señor, a lo que veo en esta querella creo, que puede ya el descreído creer que seréis vencido. Empeño tan sin razón os puede costar muy caro que es mucha mi condición, y si la guerra os declaro quedaréis con el garzón malparado en mi canción. Mas, pues así lo pretende vuestra musa respondona, mire bien cual se defiende, porque mi numen no ofende, pero al que «guerra» le entona vence, sigue, y no perdona. ¿Conque decís que la llama del dulcísimo deseo, que el pecho rendido inflama del garzón que tierno ama, se muda en rencor tan feo al soplo del no te creo? ¡Válgaos Dios, buen caballero de que mala condición será el amante garzón que trueque en odio fiero, por un desdén la pasión que inflamó su corazón! Ya vuestra causa es perdida; ¿pues no veis por vuestra vida, que autorizáis el desvío de la dama descreída, tan egoísta amorío describiendo, Señor mío? No pensáis que con razón al conocer esa llama, de tan innoble pasión, debe responder la dama a vuestro amante garzón con semejante canción. «Quien odia por un desvío muestra que no supo amar. Y pues fingisteis impío, harto bien el pecho mío, mal garzón hizo en dudar de vuestro falso llorar. »Quien así muda el halago en baja reconvención muestra indigno corazón, y os he dado justo pago rechazando mal garzón, vuestra mentida pasión. »Llamáis a mi amor ateo porque del vuestro dudé, mas garzón a lo que veo si os hubiera dicho os creo, vos respondierais a fe, porque os creí, la engañé. »Y pues pretende engañar el uno aquí de los dos, el otro debe dudar; que vale más no adorar que adorar a un falso Dios, no amar, que amaros vos». Ya veis Señor las razones que a los hombres engreídos da la dama en sus canciones. ¡Cómo han de ser los garzones, por votos de amor creídos, si sus votos son fingidos!