Spanish poem
Rosablanca
La luz del día se apaga; rosa blanca, sola y muda entre los álamos vaga de la arboleda desnuda, Y se desliza tan leve, que el pájaro adormecido toma su andar por ruido de hoja que la brisa mueve, Ni para ver en su ocaso al sol hermoso un instante ha detenido su paso indiferente y errante. Ni de la noche llegada a las tinieblas atiende, ni objeto alguno suspende su turbia incierta mirada. Y ni lágrimas ni acentos, ni un suspiro mal ahogado revelan los sufrimientos de su espíritu apenado. ¡Tal vez de tantos gemidos tiene el corazón postrado! ¡Tal vez sus ojos rendidos están, de mal tan llorado! Tal vez no hay un pensamiento en su cabeza marchita, y en brazos del desaliento ni oye, ni ve, ni medita.— El poeta «suave rosa» llamóla, muerto de amores ¡El poeta es mariposa que adula todas las flores! Bella es la azucena pura, dulce la aroma olorosa y la postrera hermosura es siempre la más hermosa. En sus amantes desvelos la envidiaron las doncellas; mas ¡ay! son para los celos todas las rivales bellas. Viose en transparente espejo linda la joven cabeza; mas tal vez dio en su reflejo su vanidad la belleza. ¿Y qué importa si es hermosa? sola, muda y abismada sólo busca la apartada arboleda silenciosa. Y allí cuando debilita su espíritu el sufrimiento, en brazos del desaliento ni oye, ni ve, ni medita.