Spanish poem
Castigo
«¿No oyes? la aguda cántiga temprana del ave conocida en la ventana, oh amado, nos avisa que torna la mañana con importuna desusada prisa. »¡Ay! ya de tu partir llegó la hora: ¡Cuán presurosa fue de la traidora breve noche la fuga! La diligente aurora Hoy ¡qué temprano en nuestro mal madruga! »Mas deja el lecho, y tus disfraces viste; y, aunque me miras congojada y triste, parte ya, dulce amigo, secreto cual viniste: nadie de tu salir sea testigo. »Mas ni hablas, ni respiras» ¡ay! que nada, nada responde el joven; espantada, ella le toca y mueve, e inmoble inanimada masa siente, más fría que la nieve. ¡Ay! ¡qué gritos arroja de hondo espanto! ¡Qué alaridos! ¡qué voces! ¡y qué llanto! La familia despierta y acude a rumor tanto, y es de todos su infamia descubierta. Y la culpada que a sus padres mira llenos de asombro y de vergüenza y de ira, y al que amaba difunto, solo a morir aspira, que honra, dicha y amor perdió en un punto.
(1857)