Spanish poem
Largueza
by Manuel del Palacio (1831–1906)
Madre nuestra es la tierra, y nunca ha sido quien no imita a su madre un hijo bueno; todo cuanto hay en su fecundo seno está para nosotros prevenido
La flor hermosa el fruto apetecido, el dulce manantial, el bosque ameno, el patrio albergue de delicias lleno, la tumba, precursora del olvido.
Avaros, ¿qué guardáis? ¡poder, riqueza, inquietud, ambición! ¡delirios vanos! la vida acaba y la verdad empieza.
Dios pide amor y aplauso a los humanos ¿Quién ama lleno el pecho de vileza? ¿Quién aplaude con oro entre las manos?