Spanish poem
¡Mis viejos limoneros!
En otros tiempos era, cuando en la tarde gualda y oro y zafiro toda, por medio a la pradera pasara, en su pupila dormida la Quimera con sus manitas locas tejiendo una guirnalda.
de blancos azahares Mis viejos limoneros, ya las desilusiones amarillean el verde y se cansa el camino serpentón, y se pierde vanamente buscándola por todos los potreros
Fue un ave y -una tarde- cuando en el campo había la sombra de las alas de la Melancolía, llenaron las tristeza de su adiós, los senderos
Lloraron los bambúes imposibles quereres: no ha vuelto la hermanita de los atardeceres y aún en vano esperamos, mis viejos limoneros.
Todo habla de la dulce leyenda de otros días; tiende la amada noche sus sombras; ya no hay trinos y, en tanto, las siluetas de todos los caminos piérdense en las brumosas y tristes lejanías
Y así, bajo las alas del crepúsculo yerto, interrogáis los viejos horizontes lejanos; y, esperándola a ella, quedáis sobre los llanos como otras pensativas esfinges del Desierto
¡Oh viejos limoneros de mi dicha testigos, con vosotros, que fuisteis sus mejores amigos, que bien en estas dulces soledades me hallo,
mientras que va cayendo la noche en los potreros y mientras que en las sombras se ocultan los senderos donde se escucha el lento pacer de mi caballo