Spanish poem
¡Espero!
Yo, que a nadie hice mal, que he recogido el padecer ajeno, que he buscado alivio a los pesares de otro, olvido a penas que jamás he ocasionado
Yo que de Cristo la doctrina austera he practicado, sin rendir tributo a la venganza ni al placer, severa, sin esperar de mi conducta el fruto
Ya conocí, por fin, la sierpe inmunda que emponzoñóme artera y vagabunda, y herido el corazón en la contienda,
al comprender que ayer fue desacierto, ¡hoy me siento a la puerta de mi tienda a ver pasar a mi enemigo muerto!