Spanish poem
Soneto
Viendo la casta Arría condenado a muerte a Peto, su adorado esposo, por no hallarse con vida al riguroso trance fatal de verle degollado
Con un puñal pasando su abrasado pecho el más fiel, más bello, y amoroso, sacándole después con prodigioso valor, le entrega a su consorte amado
Pero, dice, no muero se esta herida, que por no ver tan cruda y triste suerte, mil vidas a mil golpes las rindiera.
Sólo un dolor me quita cruel la vida: la herida con que te has de dar la muerte, esa es, Peto, la que hace que yo muera.