Spanish poem
Roma y Cristo – VIII
CRISTO, legislador, no escribió nada; ni un papiro dejó ni un pergamino: quedó tras El su espíritu divino, su fe con su memoria inmaculada.
CRISTO, rey, no empuñó cetro ni espada; en el polvo sembró de su camino de su fe la semilla; a su destino dejándola y al tiempo encomendada
Germen de amor, de paz, de fe y cariño, culto del alma, religión interna, de fausto exenta y de mundano aliño,
la propagó el amor, la amistad tierna, la fe del pobre, la mujer y el niño: y por eso es VERAZ, ÚNICA, ETERNA.