Spanish poem
A don Juan Antonio Viedma
Sigue, cantor; de tu inspirada mente brote en raudales el cantar sonoro; pulsa la lira, que en sus cuerdas de oro refleja audaz tu inspiración potente
Sigue, cantor, porque tu canto ardiente llevando al alma celestial tesoro, arranca al corazón risas y lloro; llena de gloria la entusiasta frente.
Sigue; que al Bardo que con dulce vuelo cruza este charco mísero y profundo brindando al alma celestial consuelo
Dios lo levanta de este mar inmundo y le hace llegue con la frente al cielo, desde su indigno pedestal el Mundo.