Spanish poem
En la Parasceve
Dicen que el Tracio fue tan inspirado poeta, que al tañer su blanda lira llevaba en pos de sí (¡dulce mentira!) la selva, el arroyuelo y el collado
¡Vate, no tú, por vates sublimado! Aquel cisne divino cuando expira el sí, por más que el báratro conspira, se atrajo el universo consternado
Al resonar su postrimer acento, despierta el mar y airado se incorpora enviando a las estrellas su lamento;
el Infierno sus pérdidas deplora; treme la Tierra en su hondo firmamento, y en luto el cielo con los astros llora.