Spanish poem
El río
¡Salve, deidad agreste, claro río, de mi sueño natal lustre y decoro, que resbalas magnífico y sonoro entre brumas y gélido rocío!
Es el blanco nenúfar tu atavío, tus cuernos de coral, tu barba de oro, los jilguerillos tu preciado coro, tu espléndida mansión el bosque umbrío.
Hiedra y labrusca se encaraman blondas y enlazan por cubrirte en los calores con campanillas y rizadas frondas;
te dan fragancia las palustres flores; y al zambullirte, tus cerúleas ondas ensortijan los cisnes nadadores.