Spanish poem
Soneto chino
¡Qué higiénico resulta el té Houlong, mezclado con un poco de gin-seng, cuando es del puro que recibe Weng el mercader de efectos de Hong-Kong!
Comprendo que no teman a un Armstrong los chinos de Tsung-Hái y de Tái-Yuéng, de Kwansi, de Ning-Kiang y de Chung-Tiéng, de Ning-Pó, de Nankín y de Souchóng
Bebido el té, me pongo el Smocking; y fumando mi pipa de Kwantúng, me paso un rato en el Skáting-Ríng.
Vuelvo a casa: reposo la Zeitúng; y después de saber que aún vive el King, pido el sueño a otra taza de Yuén-Súng.