Spanish poem
La fatalidad
by Gabriel de la Concepción Valdés
Negra deidad que sin clemencia alguna de espinas al nacer me circuiste cual fuente clara, cuya margen viste magüey silvestre y punzadora tuna;
entre el materno tálamo y la cuna el férreo muro del honor pusiste, y acaso hasta los cielo me subiste por verme descender desde la luna
Sal de los antros del Averno oscuros, sigue oprimiendo mi existir cuitado Y si sucumbo a tus decretos duros,
diré como el ejército cruzado exclamó al divisar los rojos muros de la Santa Salem: «Dios lo ha mandado»