Spanish poem
Color de sueño
Anoche vino a mí de terciopelo sangraba fuego de la herida abierta; era su palidez de pobre muerta, y sus náufragos ojos sin consuelo
Sobre una mustia frente descubierta, languidecía un fúnebre asfodelo, y un perro aullaba, en la amplitud de hielo, al doble cuerpo de una luna incierta.
Yacía el índice en su labio, fijo como por gracia de hechicero encanto, y luego que movido por su llanto,
quién era al fin le interrogué, me dijo: «Ya ni siquiera me conoces, hijo, ¡si soy tu alma que ha sufrido tanto!»