Spanish poem
Color De Sueño
Anoche vino a mí, de terciopelo; sangraba fuego de su herida abierta; era su palidez de pobre muerta y sus náufragos ojos sin consuelo... Sobre su mustia frente descubierta languidecía un fúnebre asfodelo. Y un perro aullaba, en la amplitud de hielo, al doble cuerno de una luna incierta... Yacía el índice en su labio, fijo como por gracia de hechicero encanto, y luego que, movido por su llanto, quién era, al fin, la interrogué, me dijo: —Ya ni siquiera me conoces, hijo: ¡si soy tu alma que ha sufrido tanto!