Spanish poem
Luzbel en la redención – III
Ni de sangre siquiera horrible llanto en los ávidos ojos embargada yace la lengua, y al feroz mirada fija y sin luz, rebela su quebranto.
Así en presencia del Madero Santo, su primera sentencia renovada oye Luzbel, y con la faz velada lloran los justos infortunios tanto.
Blasfemando de Dios alzan empero «Derribaré la Cruz, dice, y triunfante en trozos mil la arrojaré al profundo...»
Mas, ¿cómo ¡ay me!, sin arrancar primero de sus eternos quicios de diamante al alto cielo, el anchuroso mundo?