Spanish poem
A una tonta
Nadie lo niega, Elisa, y yo el primero, si alguno lo negara, lo diría: todo en tu cara hermosa es simetría; cada cual de tus ojos un lucero.
Y nada excede en garbo al hechicero talle gentil, ni en noble bizarría la cadera, que al sesgo se desvía y columpia amoroso el pie ligero.
Nadie lo niega, hermosa, y quien delira por tu albo seno que al placer provoca: quien, tu cuello al mirar, tiembla y suspira,
pero hay dos gracia sen tu linda boca que el mundo sabio, sobre todo admira: tu charla eterna, y tu reír de loca.