Spanish poem
- II -
Ve, suspiro caliente, al pecho frío de aquella viva piedra por quien muero; que libre va de culpa el mensajero, aunque no sé en tal parte, siendo mío
Loarte has que en extraño señorío entraste mis querellas tú el primero, y que ablandaste un corazón de acero, que se templó en mis ojos, hechos río
Seguro vas, pues el amor te guía, y más llevando nuevas de mi muerte adonde buscan gloria con mis daños.
Quizá entrará el amor do no solía, y con el fin de mis pasados años comenzarán los buenos de mi suerte.