Spanish poem
A Gregorio Silvestre
Si la arpa, si el órgano sabroso, si el monacordio, si la dulce lira que en vuestras manos, gran Silvestre, admira y suspende el ingenio más furioso;
si el dulce verso fácil y gracioso, con que a los vientos refrenáis la ira, algún consuelo, aunque liviano, inspira a un seso apasionado y amoroso,
¡aquí, Señor, que me ha rompido el pecho con punta de oro de acerado dardo la mano más gentil que el cielo ha hecho!
¡Aquí; que huyo el bien y el mal aguardo; espero el daño y temo mi provecho; he frío en brasas y entre hielos ardo!