Spanish poem
El ruiseñor
Oíd la campanita, cómo suena, el toque del clarín, como arrebata, las quejas en que el viento se desata y del agua el rodar sobre la arena
Escuchad la amorosa cantinela de Favonio rendido a Flora ingrata y la inmensa y divina serenata que Pan modula en la silvestre avena
Todo eso hay en mis cantos Me enamora la noche; de los hombres soy delicia y paz, y, entre los árboles cubierto,
sólo yo alcé la voz consoladora, como una blanda y celestial caricia, cuando Jesús agonizó en el huerto.