Spanish poem
Ocaso
He aquí, pintor, tu espléndido paisaje: un lago oscuro, ráfagas marinas empapadas en tintas cremesinas y el azul profundo del celaje;
un tronco que columpia su ramaje al soplo de las auras vespertinas y manchadas de verde las colinas y de amarillo el fondo del boscaje;
un peñasco de líquenes cubierto; una faja de tierra iluminada por el último rayo del sol muerto;
y, de la tarde al resplandor escaso, una vela a lo lejos, anegada en la divina calma del ocaso.