Versos Spanish Manuel José Othón Poema De Vida. Canto Tercero

Spanish poem

Poema De Vida. Canto Tercero

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En la intrincada senda, y en el rojo peñón, y en la monótona llanura, no queda ya ni un resto de verdura, ni una brizna de hierba ni un abrojo. Tan sólo cuelga su último despojo la seca hiedra, de la tapia oscura, bajo la cual el Abrego murmura y crujen las hacinas del rastrojo. Viene la tarde cenicienta y fría y una desolación abrumadora se extiende sobre el monte y la alquería. Nada se oye vivir. Sólo en la hora del declinar tristísimo del día, la parda grulla en el erial crotora.

Qué tristeza tan honda en el paisaje! Del Norte frío al destructor aliento suspendióse en el campo el movimiento y gimieron los troncos y el ramaje. Ya no hay nidos, ni cantos, ni follaje, no se escucha un murmurio ni un acento y apenas, junto al lago tremulento, se oye graznar al ánade salvaje. En las regiones do Aquilón desata su furia y con fragor se precipita, sin cesar, sin cesar escarcha y llueve; mientras inmensamente se dilata desesperante, trágica, infinita, la sepulcral blancura de la nieve.

Si tan helada soledad impera en el mar, en la tierra y en el cielo, si ya no corre el límpido arroyuelo ni se mece el rosal en la pradera, ¡ah! no pensemos que la vida muera: amortajada con su blanco velo, bajo la opaca crústula del hielo una inmortal resurrección espera. Mas ¿quién puede escuchar las misteriosas voces que eleva en místico murmullo el más oculto seno de las cosas? Nada sucumbe: el escondido germen, la crisálida envuelta en su capullo, la célula y el grano... ¡todos duermen!