Spanish poem
De su comedia El hijo del Serafín
Llegué, Señor, a la divina altura de vuestro preciosísimo costado, donde el amor de vos enamorado me desposó con vos por mi ventura
Joyas quisisteis dar a mi hermosura, y un clavo de la mano me habéis dado, que el corazón más veces me ha pasado que gotas hay en él de sangre pura
Clavo me dais, cuando con paz dichosa llega mi amor al Tálamo sagrado, y clavo cuando el alma se desposa
Mas bien hacéis, discreto habéis andado que los clavos de Dios para su esposa los alfileres son de tu costado