Spanish poem
Soneto
Baja Rebeca al prado en rizos de oro dilatando la espléndida madeja, que en confianza de una cinta deja, por más ostentación de su tesoro.
Llega a la fuente, y el cristal sonoro, rehusando el competir, de ella se aleja; unas veces murmura, otras se queja, y ella le riñe con galán decoro.
Alza los ojos, y piadoso advierte el siervo de Abraham al blando ruego, y con agua del fuego le divierte
Las bodas de Jacob conciertan luego, porque el divino Amor, para que acierte, empieza en agua y se remata en fuego.