Spanish poem
La esfinge – III
Buscando alivio a sus atroces penas, en su camello el árabe dormita; mas ¡ay!, de pronto se incorpora y grita y siente hervir la sangre de sus venas.
Es que el simum, rompiendo sus cadenas, oscurece la bóveda infinita y con terrible convulsión agita el vasto mar de líbicas arenas
El monstruo asolador todo lo arrasa, arrolla en desatado torbellino la caravana sin ventura, y pasa
Y cuando vuelve a sosegarse el llano, allá, ciega y brutal como el Destino, corta la Esfinge el término lejano.